La reproducción asistida en mujeres que viven solas se ha duplicado en 2 años
En muchas ocasiones se trata de mujeres que han sufrido un fracaso sentimental o matrimonial y a veces mujeres cuyos cónyuges no querían tener hijos en el matrimonio y se han divorciado para tener sus hijos solas.
Lo habitual es que la reproducción se haga mediante inseminación asistida, tratamiento que incluye el semen de un donante y la estimulación del ovario con hormonas para que produzca óvulos; este tratamiento viene acostar entre 1.000 y 1.500 euros, según Maestro.
Más cara, entre 4.500 y 5.500 euros, es la fecundación in vitro en la que él óvulo de la futura madre fertiliza in vitro con el semen del donante y luego se introduce en el útero para la gestación.
En caso de mujeres de más edad, más de 40 años, cuando el óvulo procede, al igual que el esperma, de un donante, el tratamiento de fecundación in vitro alcanza los 5.000 o 6.000 euros, pero el proceso no siempre tiene éxito en el primer intento.
Un caso singular, que comenzó con la salvaguarda de óvulos en mujeres aquejadas de procesos cancerosos, es el llamado de "vitrificación", en el que los óvulos se han conservado congelados y la futura madre dispone de ellos a voluntad.
Esta forma de reproducción, que comenzó con mujeres que padecían enfermedades oncológicas, ha derivado en un sistema por el cual la futura madre planifica su maternidad y congela sus óvulos cuando es joven para disponer de ellos cuando sus obligaciones laborales o sociales le permitan tener hijos.
La extracción de óvulos para su congelación se realiza en clínicas privadas que disponen de alta tecnología y cuesta entre 1.000 y 1.500 euros, además de entre 300 y 500 por cada año de conservación, informa Rosa Maestro.
Maestro, que además de madre por reproducción asistida lo es también de una niña adoptada, asegura que esta condición no le ha creado socialmente ningún tipo de problema, pero, critica, "ojalá los políticos lo vieran de la misma forma" que la gente.
Acusa a los políticos, a todos en general, de "discriminar a las familias monoparentales", de utilizarlas y de hablar de ellas solo "como propaganda electoral".
También apunta la discriminación fiscal de las familias monoparentales respecto a las 'estándar', porque éstas últimas desgravan 3.150 euros por hijo mientras que las primeras sólo lo hacen por valor de 2.150.
























