Energía solar para aves nocturnas
Estas aves deben aprender conductas y comportamientos propios de su especie por lo que se minimiza al máximo el contacto con los humanos, ha explicado Orejas, quien ha señalado que cada vez es más común la aplicación de láser-terapia, ultrasonido o acupuntura como tratamientos alternativos a la medicina tradicional.
El centro, ubicado en la madrileña Casa de Campo, es testigo de cómo el cambio climático ha alterado los ciclos de reproducción de estas aves e incluso los viajes migratorios, ya que la reproducción está muy adaptada a la disponibilidad de alimentos.
"Los autillos suelen llegar a la península entre febrero y marzo cuando todavía hace frío y las lluvias son frecuentes, pero si la temperatura aumenta y con ella la abundancia de alimento, el cortejo, la incubación y la cría de polluelos se realiza antes", ha argumentado Orejas.
Las rapaces, grandes controladoras de plagas biológicas, viven en el centro de dos a tres meses, el primero hospitalizadas, el segundo en fase de rehabilitación y durante el tercero son trasladadas a los "voladeros cuadrangulares", donde recuperan la forma física con ejercicios de musculación antes de reintegrarlas en su hábitat.
En este aspecto, desde el centro destacan la optimización actual de dietas, adaptándolas a las necesidades individuales, y la reducción del estrés que supone para las aves silvestres el mantenimiento en cautividad.
"Brinzal" atiende a diversas rapaces nocturnas como el búho real, la lechuza común, el cárabo, el búho chico, la lechuza campestre, el mochuelo y el autillo.
























