Edición del Miércoles, 23-May-12

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Francisco Márquez, el diputado que llegó a la política por casualidad

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Ha sido la primera vez que se ha situado en primera línea. Francisco Márquez de la Rubia, que como él mismo reconoce, llegó a la política por casualidad, no porque no le haya interesado nunca la política, lleva tiempo en boca de todos, porque es normal. A medida que una persona va adquiriendo parcelas de poder las críticas siempre son directamente proporcionales. No nos podemos olvidar que vivimos en el país donde el deporte favorito es socavar el suelo que pisa cualquier personaje público. En esa primera línea no lo pasa mal, aunque aún le falta completar ese caparazón para que resbale todo lo que llueve, para que no haya goteras que afecten a la actividad diaria.
Paco Márquez, a buen seguro, que cuando un día recibió el despacho en la Academia de manos del teniente general Rivas Nadal, de quien su padre siendo coronel fue ayudante como comandante general, jamás osó pensar que un día sería representante de Ceuta en el Congreso de los Diputados, votado por más de un sesenta por ciento de la población de nuestra ciudad. Durante quince años su vida fue la milicia y los helicópteros. Había nacido en una familia con amplias raíces castrenses y nunca tuvo dudas hacia donde quería enfocar su vida. Aún así en esos tres lustros que duró la vida militar de uniforme tuvo tiempo para hacer la licenciatura de Derecho y un Master en Derecho Comunitario. Pero en 1999 se cruzó en su vida, en un momento determinado, un amigo de la infancia, un buen amigo cuyos lazos son indestructibles: estamos hablando del doctor Justo Ostalé, que en la candidatura del GIL fue nombrado consejero de Sanidad. Le pidió a su amigo Paco que le acompañara en la aventura y Márquez pidió el pase a servicios especiales en el Ejército y se vino de Madrid a Ceuta. Consideraba que era una etapa, pero al final quedó enganchado y su preparación y valía le han hecho escalar posiciones, pero como ha reconocido en muchas ocasiones, jamás pidió nada.
Como subdirector general en la Consejería de Sanidad se convirtió en la mano derecha de Justo Ostalé, en el cerebro gris de este departamento autonómico. Cuando en 2001 Ostalé con varios de sus compañeros apoyaron el voto de censura contra el entonces presidente Antonio Sampietro, es cierto que siguió a su lado, porque Vivas formó un gobierno de concentración donde los antiguos diputados del GIL tenían lugar en su gobierno. Fue en esos años cuando ingresó en el Partido Popular y ya en 2003, llegó a la Consejería de Sanidad y Bienestar Social, Yolanda Bel. Vivas contó con Márquez para seguir en este departamento, pero ya con la categoría de director general. Sin embargo, al año y medio se le reclama para hacerse cargo de la Empresa Municipal de la Vivienda como director gerente. Su figura iba en aumento y un año antes de las autonómicas de 2007 ya se sabía que iba a ir en las listas del Partido Popular. Fue el número nueve, pero Juan Vivas quiso contar con él para llevar las riendas de la Consejería de Hacienda. Vivas, que tendrá muchos defectos, pero que sabe detectar a la perfección donde hay un mirlo blanco, apostó por él de manera importante, al igual que lo hizo a su vez con otra persona como es el caso de Guillermo Martínez. Un año después se vuelven a celebrar las elecciones generales y por quinta vez repite en el PP, Francisco Antonio González Pérez. Francisco Márquez era su suplente y un puesto que nunca ha sido importante, ya que jamás el sustituto había entrado a lo largo de una legislatura en nuestra ciudad desde el inicio de la transición, se convierte en definitivo, porque a comienzos del año 2010, González Pérez ya tenía decidido que no iba a acabar la legislatura. Se atrasa unos meses su decisión, pero al final, en octubre deja paso a Márquez en el Congreso. Y sigue simultaneando sus responsabilidades en Ceuta, porque así se lo pide el presidente Vivas.
Un año que por supuesto le han hecho variar sus costumbres, porque Márquez piensa que en la vida hay tiempo para el trabajo y para el ocio. Es un celoso defensor de su zona privada de hombre público, a pesar que determinadas acciones de pasar fines de semana en la Península le hayan traído más de una crítica, aunque cada uno su tiempo libre lo gasta donde quiera y para lo que quiera.
Ahora, como era lógico, el Partido Popular lo ha vuelto a presentar como candidato al Congreso y ha ganado el escaño. Hay muchos rumores sobre cuales son los puestos que va a terminar teniendo en el Gobierno de Vivas, al igual que hay quien apunta a que le espera un alto cargo en el ejecutivo presidido por Mariano Rajoy. Pero éso son ya cuestiones que se resolverán en un futuro inmediato. Hoy por hoy es el nuevo diputado elegido por los ceutíes.
De todas maneras, no parece que en estos primeros meses pueda variar en algo la vida de Márquez dentro de la actividad política, porque por un lado, no nos olvidemos que el mismo presidente Vivas ha venido a manifestar que la figura del diputado que tenía responsabilidades en el gobierno de nuestra ciudad es una buena fórmula para lograr distintas acciones de acercamiento a las figuras más importantes del Consejo de Ministros, ya que los tienes a lo largo de la semana a escasos metros en el banco azul del Congreso de los Diputados.
Además, no se puede olvidar que los gobiernos de Ceuta y Melilla ya tienen preparada su estrategia en cuanto el ejecutivo presidido por Mariano Rajoy tome posesión de sus cargos. Se tiene muy claro que ambas ciudades no pueden esperar y Márquez puede continuar siendo un poco ese nexo de unión entre Ceuta y Madrid. Una avanzadilla permanente en la Cámara Baja.
Pero es que junto a ello nos encontramos con que Vivas necesita a alguien que controle con mano de hierro un presupuesto, el de 2012, que nace con incertidumbres, como ha venido ha reconocer el mismo ejecutivo. Y nadie mejor que la persona que ha sido cabeza visible del equipo que ha venido trabajando en el mismo desde hace varios meses y que está a punto de lograr su aprobación dentro de escasas semanas.
Ayer era un día feliz para Francisco Márquez de la Rubia, al cual a buen seguro que cuando mire hacia atrás, llegará al convencimiento de que la política le ha dado más ratos buenos que malos, porque cuando a uno le gusta la actividad que realiza, hasta de los instantes de más zozobra, siempre salta con algún elemento positivo.
A buen seguro, que cuando esta mañana, reinicie su actividad diaria, porque los presupuestos esperan a la vuelta de la esquina, pensará que la normalidad ha vuelto, porque en el fondo lo que más le gusta es la gestión, aunque tampoco huye del contacto ciudadano. Ha sido la primera vez que se ha visto en una como ésa y no ha salido mal parado del todo, más bien al contrario.
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