Las elecciones autonómicas no son un trámite
Esta impresión no es más que un espejismo provocado por la maquinaria de propaganda de los populares ceutÃes, porque saben perfectamente que una subida sustancial y concentrada de las fuerzas de la oposición puede quitarle un número de escaños que se han ganado por resto muy pequeños, gracias al sistema de adjudicación de escaños.
El PP tiene el 76% de los escaños en la Asamblea, cuando tiene un 65% de los votos. De esta forma la prima del PP a la hora de repartir los escaños ha sido de un 11%.
Además de los beneficios que recibe el mayoritario del sistema de adjudicación, hay que referir que cerca del 10% de los electores ceutÃes en las pasadas elecciones autonómicas votaron a dos formaciones que no consiguieron pasar la barrera del 5%, pero que se quedaron muy cerca. De esta forma la proporción de votos de los populares pesaron más que lo que realmente tienen, y son muchos, dentro del censo electoral.
Es natural que desde el Partido Popular de Ceuta se vea con recelo la única convergencia de fuerzas de la oposición y con complacencia los continuos anuncios de nuevas candidaturas de cara a las elecciones de 2011. Cuantas menos candidaturas peor será el resultado del PP y cuantas más haya (mientras no superen el 5%) más diputados obtendrán los populares.
Y es que esta mayorÃa del 76% de los escaños, cuando se tiene el 65% de los votos, ofrece una imagen poco alentadora para las alternativas polÃticas, que son necesarias en un proceso y en un sistema democrático.
Viendo los plenos de la Asamblea uno tiene la impresión de que el cambio polÃtico es virtualmente imposible porque supondrÃa remontar una diferencia de trece diputados, cuando a la hora de la verdad los votos son proporcionalmente menos que los escaños de diferencia.
Las próximas elecciones autonómicas no son un trámite. Es probable que el PP consiga renovar su mayorÃa, pero si la parte más relevante de la oposición consigue atraer voto suficiente podrá evidenciar en la Asamblea la pluralidad polÃtica que sà se da en la sociedad ceutà y que se muestra en otros procesos electorales.
Desde el partido en el poder se sabe perfectamente que todo puede cambiar de unas elecciones a otras, y que quien era un gobernante mesiánico puede convertirse a los ojos de los electores en un diabólico candidato, y es por ello por lo que no han dejado de estar de campaña electoral en los últimos tres años. La oposición ceutÃ, que deberÃa concurrir más unida, tiene que recuperar mucho trecho, pero aún está en disposición de hacerlo.

























