Irrelevancia y sumisión
Su incapacidad política está en la misma línea que su irrelevancia. A nadie le sorprenden que los diversos departamentos ministeriales operen en Ceuta sin consultarle y sin que a él digan le nada. En el fondo da igual, porque de una consulta a Fernández Chacón solamente se puede obtener el silencio por respuesta.
Un político debe aportar soluciones a los problemas de los ciudadanos. Y los verdaderos problemas no son aquellos que se resuelven según un procedimiento administrativo absolutamente reglado, que para eso ya están los funcionarios. Un político no tiene ni debe tener las mismas obligaciones que los funcionarios, ya que la política debe aunar creatividad y prudencia, virtudes ambas que están completamente ausentes de las acciones de Fernández Chacón.
Las manifestaciones de inmigrantes que están siendo noticia son exclusiva responsabilidad de Fernández Chacón y de ese equipo de ‘cracks’ políticos de los que se ha rodeado o le han rodeado. La Delegación del Gobierno no ha sabido ni ver el problema, ni buscar una solución a tiempo y, a la hora de la verdad, se ha refugiado en una interpretación tan restrictiva de la norma que parece más propia de alguien que representase a un gobierno de Nicolas Sarkozy que a uno de Rodríguez Zapatero.
En las pasadas Elecciones Generales, 14.716 ceutíes votamos al PSOE y al Presidente Rodríguez Zapatero. Contra la propaganda oficial del PP de que Ceuta odia al PSOE el 40.47% de los ceutíes optamos por la izquierda. Luego llegó la concreción de ese voto ilusionado que ha sido la decepción profunda y absoluta que representa Fernández Chacón y su grupo de oportunistas políticos.
Cuando Juan Vivas, en la primera ocasión que tuvo, le largó su discursillo sobre “lealtad institucional”, Fernández Chacón lo entendió perfectamente y lo hizo suyo. El Delegado del Gobierno captó a la primera que “lealtad” significa “sumisión” y ha entregado toda la representación institucional y las potestades legales del Gobierno de España a los dictados y caprichos del gobierno local. Fernández Chacón no ha reaccionado ni una sola vez, en el ámbito de sus competencias, a circunstancias que hubieran requerido su actuación.
Es triste pero hay que reconocer que el único objetivo que tienen Fernández Chacón y los suyos es mantenerse en sus puestos mientras dure.
Ni el programa de su partido, ni la mejora de los servicios públicos, ni el encauzamiento del desmadre financiero de la Ciudad, ni la cohesión social son asuntos que les preocupe. A ellos solamente les preocupa sentarse en sus sillones cada mañana.

























