Han hipotecado el futuro de Ceuta
Ha sucedido lo que nunca habíamos soñado ver: nuestra ciudad se ha convertido en un tráfago de idas y venidas de individuos que pertenecen a grupos islámicos militantes y que no pocos de ellos acaban combatiendo, y muriendo, en países extraños en la defensa de sus hermanos musulmanes. Pero, quizá, lo peor sea que ni sus familias ni sus hermanos de religión salen al paso de tamaña barbaridad para desautorizar dichas acciones yihadistas.
A un problema sigue otro, tal y como sucede cuando se pretende coger una cereza, otras vienen con ella. El asentamiento ilegal de marroquíes, los empadronamientos sospechosos, los partos de mujeres marroquíes, la inscripción de neonatos marroquíes en nuestro Registro Civil, el continuo ingreso de MENA a Ceuta, en fin, todo ello no sólo cambia la identidad de nuestros barrios y, por ende, de la ciudad, dándole un aspecto de arabizada y marroquinizada, sino que todo ello hipoteca el futuro español de Ceuta. Lo doloroso es que ese personal extranjero podrá regularizar su estancia en la ciudad y, andando el tiempo, acceder a la nacionalidad española, que se ha convertido en un mero trámite administrativo, visto lo visto. Esa es la Hoja de Ruta con la que cuenta Marruecos para apoderarse de Ceuta. Es imperioso, por tanto, poner orden en esa frontera: todo el que entre ha de salir, nadie debe pernoctar en Ceuta si no está autorizado a ello. A este respecto el delegado del Gobierno, en su rueda de prensa, dijo que todas esas situaciones reflejadas anteriormente “afectan a la ciudad de Ceuta y a su futuro”. Parece que hemos elegido el suicidio como estúpida forma de vida
El mismo señor González Pérez dijo también que “lo que yo no pienso hacer es cruzarme de brazos” ante los enormes problemas que tiene Ceuta y su administración. Pero si hemos llegado a esta peligrosa situación es que otros sí se han cruzado de brazos y han mirado para otro lado. El delegado del Gobierno no dijo sus nombres, pero es fácil adivinar que esos culpables se encuentran entre los alcaldes y los delegados del Gobierno desde los años ochenta hasta nuestro días. Lo triste es que se han ido de rositas y nos han dejado un futuro más negro que el ala de un cuervo. “Hay redes que claramente defraudan al Estado. Esto ha venido haciéndose en los últimos años y nadie se ha preocupado de ello”, dijo González Pérez. ¿Nada sabían los alcaldes R. Muñoz, Fraiz, Puya, Miajas, Basilio Fernández, Fortes, Sampietro, ni siquiera Vivas? Y ¿no sabían nada los delegados desde aquel fantasmón y figurón llamado González Márquez hasta este último que se ha ido, Fernández Chacón?





















