Ser o no ser en Democracia
Lo verdaderamente válido, ejemplar, es cuando cual desde su libertad, desde nuestra libertad, con el espíritu de la Democracia activado, cada cual ejerce su libertad de estar donde le apetece, sin que ni la sociedad ni las amistades ni la familia ni la clase política decide si está bien o está mal, si uno tiene que dejarse dirigir por la fuerza mayoritaria del momento o elige todo lo contrario, o no elige nada pero quiere disentir, ser algo diferente. No por el nacimiento, por la familia, por lo que se espera: espejismos de lealtades en una única y exclusiva dirección. Quien así piensa y actúa le está dando una patada a la Constitución Española.
Se suele jurar fidelidad a la patria, a la Bandera, a la compañera o compañero que comparte vida en común, pero no se ‘jura’ fidelidad a tal o cual sigla política de por vida, sino que uno consigo mismo vota o deja de votar a las personas o las siglas o ambas cosas a la vez que le han desengañado, que hacen un uso muchísimas veces antidemocrático; que subvencionan o no a las asociaciones o personas que son parte del ‘rebaño del buen pastor’, mientras se discrimina y se arremete verbalmente a quienes están fuera de su ‘redil político’.
Si seguimos edulcorando nuestra Democracia, nuestra Carta Magna, estaremos propiciando divisiones en nuestra sociedad melillense. Repito una vez más sin cansarme nunca de hacerlo, que un buen Gobierno es el que menos ruido hace, el que no propicia que se puede ‘entender’ que tenemos buenos o malos representantes políticos –eso lo harán en su momento los ciudadanos–, y por esa regla de tres, buenos a un lado y malos a otro, se nos va imponiendo el pensamiento de lo que le sigue ¡buenos y malos melillenses!, algo que no tiene nada que ver con el bolsillo ni con cargo alguno, ni con casta política. Prefiero si ello fuese posible, la nada del escaparate que muestran para ganar adeptos. Prefiero incluso la soledad, voluntariamente elegida, que la cascada política de palabras huecas que pueden ser bellas pero que no dicen nada. Mi soledad y mis decisiones las administro yo.




ACEFEP 





















