Mohamed Mimún Al-lal ¡Hasta siempre!
Siento profundamente tu marcha aunque inevitablemente, nuestro paso por este mundo material es apenas un suspiro, cuando nos damos cuenta, la niñez y la juventud han pasado por el río del olvido y la vejez llama a nuestra puerta, que como en mis años, ya tengo más camino recorrido que el que me queda por delante, y en cualquier instante, también doblaré la esquina física de los sentidos y estaré donde tú ya te encuentras.
El infierno, el verdadero infierno queda aquí donde las injusticias, los desheredados, el hambre, las guerras, las violencia, el afán de poder, las persecuciones y los asesinatos están al día. Menos mal que una brizna de amor, de felicidad, de amistad, que unas veces tiene que ver con la familia y otras no, hacen nuestro frágil camino más llevadero. Amigo Mimón, ¡ojalá tus días hubiesen sido más largos!, para seguir estando con tu familia en lo bueno y en lo malo, aunque el viaje al otro lado donde nada puede ya herirte no lo puede hacer nadie por nosotros.
Solo espero y deseo que tus gentes, los tuyos, encuentren la paz en sus corazones heridos por tu ausencia física, seguramente que desde el lugar que te encuentres encontrarás la manera de hacerles ver que han de seguir adelante, que esto que llamamos muerte no es el final sino tomar otro camino, doloroso para quienes quedan, que han de agarrarse a tu recuerdo para que sigas, de alguna manera, viviendo para su consuelo. Mimón, has encontrado la paz definitiva, nosotros seguiremos hasta doblar la esquina, tratando de hacer lo mejor para esta minúscula tierra, se nos entienda o no. Seguramente que de alguna manera nos veremos, todo es cuestión de unos segundos, nuestras vidas cambian y la llegada nos pone la verdadera esencia de nuestro ser. Mientras tanto seguiremos acordándonos de ti, y te veremos en las miradas de tus hijos e hija, porque nos has dejado la mejor parte de ti, la semilla más valiosa. ¡Hasta siempre, amigo Mimón!




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