Lunes, 12 de Diciembre de 2011 10:47
Jacob Hachuel UPyD Ceuta
En cierta ocasión, una abuela llevó a su nieto a visitar a Mahatma Gandhi. El niño tenía un apetito insaciable por el azúcar, lo que estaba poniendo su salud en riesgo. La señora suplicó a Gandhi: “Por favor, dígale a mi nieto que deje de comer azúcar, ya que sé que él le respeta mucho a usted, y yo estoy segura que él escuchará lo que usted le diga”. Gandhi les pidió que se fueran y regresaran cuatro días después. Después de cuatro días, la abuela y el nieto regresaron. Gandhi miró al chico a los ojos y le dijo con autoridad: "Deja de comer azúcar, que estás lastimando tu cuerpo". Después de un breve silencio, la abuela le preguntó a Gandhi: “Señor, ¿por qué usted nos pidió esperar cuatro días para regresar, si esto mismo se lo hubiera podido decir el día que vinimos?” Gandhi respondió: "Señora, hace cuatro días yo estaba comiendo azúcar y no podía hablarle con autoridad a su nieto. Ahora sí puedo, porque hace cuatro días dejé de comer azúcar".
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