Desde las primeras elecciones generales en democracia acaecidas en 1979 tras la aprobación de la Constitución unos meses antes, han pasado la friolera de 32 años. Tres décadas en las que la voz de Ceuta ha sido acallada por la disciplina de partido de las formaciones nacionales que nos han representado PSOE y PP; PP y PSOE. Diputados y senadores que en algunos casos con las mejores de las intenciones, en otros con ganas de hacer lo menos posible, siempre se han terminado por dar en las narices de la cruda realidad, en Madrid no son nada, son un simple número, un diputado o senador de pueblo perdido entre decenas y decenas de compañeros de una misma formación y con un único cometido votar lo que se le mande, ‘voto en bloque y disciplina’.