Edición del Miércoles, 22-May-13

  • Hugo de Lara
Estas en: Blogs Hugo de Lara

Tres años de casi nada

Así parecen ser las cosas, guste o no. El global de 4-3 que arrojó al Real Madrid sobre la cuneta ante el Dortmund ha consumado tres temporadas de José Mourinho en el club madridista en la que únicamente ha podido conquistar un título respetable: la Liga de la temporada 2011/2012.
Leer más...

Las imprecisas justicias del mundo

La igualdad es una de esas entelequias que revolotean de aquí para allá, admiradas por la mayor parte de los humanos modernos en tanto que buscan un claro beneficio en ella, pero que jamás podrán cuajar a la altura de las expectativas que genera.
Leer más...

Sistema de inseguridad en el Siglo XXI

La seguridad es, con pocas dudas, la cuestión más ardua de todas a las que un gabinete puede enfrentarse en el siglo XXI. Teniendo en cuenta el vasto crecimiento de la población mundial, es imposible organizar un cuerpo lo suficientemente grande y disciplinado como para estar presente en cada uno
Leer más...

Una humillación más para las mujeres

Mark Cuban, propietario de los Dallas Mavericks de la NBA, es uno de esos tipos cuya personalidad impide que se le aprecie o desprecie a medias: o se le adora, o se le odia de pies a cabeza.
Leer más...

El inoportuno ‘crack’ del ‘crack’

Lo de Leo Messi con las lesiones ha sido y sigue siendo una cuestión singular. Si cuando apenas daba sus primeros pasos con el primer equipo azulgrana su progresión se veía entorpecida por frecuentes lesiones, desde que despuntó hace unos años como uno de los jugadores más determinantes de la historia del fútbol
Leer más...

Cuando la política nos insulta

Si cualquiera de nosotros tuviera la importancia suficiente como para que sus palabras resonaran con un eco atronador, es probable que lanzar uno o dos insultos de mediana gravedad hacia un político nos acarrearía una denuncia y una posterior sanción económica.
Leer más...

Otro golpe a la cultura española

El cierre, temporal o no, de Segóbriga refleja el gran problema de rentabilidad que padece la arqueología, tal y como Steve Roskams ha repetido en numerosas ocasiones.
Leer más...

El escándalo de old trafford

Recuerdo que critiqué airadamente el arbitraje del partido que enfrentó a Chelsea y Barcelona en las semifinales de la Liga de Campeones del año 2009.
Leer más...

Más allá de armstrong

Lance Armstrong ya ha confesado su implicación en las acusaciones de dopajes, o a eso parecen apuntar todas las evidencias, incluida la confirmación de quien le ha realizado su famosa entrevista.
Leer más...

El efecto ‘partner’

Youtube fue una de esas pequeñas genialidades que brillan por su simpleza, una creación cuya base muchos habían pensado antes de que existiera, pero pocos habían llevado a cabo, con escaso éxito popular.
Leer más...

El año del chico de Akron

En general, el año 2012 puede calificarse como caótico para la mayor parte del planeta a causa del azote de la crisis económica, el pilar fundamental de todos los ciudadanos para que su vida pueda ser plácida o terrible. Pero al margen de esta desgracia global, yéndonos a un apartado más amable como es el deporte, todo lo que pueda decirse del año ya pasado tendría que ser en su mayoría positivo: la impresionante gesta de Usain Bolt, que consiguió repetir sendas victorias consecutivas en los 100 y 200m, el cierre de la carrera del legendario Michael Phelps con 22 medallas, el séptimo Wimbledon de Roger Federer, que le dio acceso a imperar como número 1 una vez más y triturar el récord de Pete Sampras con 302 semanas, el séptimo Roland Garros de Rafael Nadal, el inédito triplete consecutivo de la Selección Española, los más de cien goles en un año natural de Leo Messi… Podríamos no parar. Pero la hazaña deportiva que más me ha sorprendido, la mejor sin ninguna duda desde mi punto de vista, no está entre las que acabo de citar.
El 2012 ha sido el año de aquel chaval de Akron cuya máxima preocupación en su paupérrima juventud era la de ver de nuevo a su madre al día o a la semana siguiente, cuando esta volviera tras trabajar en cualquier labor esporádica que hubiera encontrado para mantener a su hijo. El mismo muchacho que lideró a un equipo de barrio en el instituto para derribar a combinados con jugadores de todas las partes de los Estados Unidos, y conseguir, con ello, elevar trofeos que ni en sueños hubiera imaginado el St. Vincent-St. Mary.
LeBron James ha vivido durante el 2012 la plena madurez de sus facultades físicas y mentales; nadie dudaba de que la primera se acabaría dando, pero muchos ponían entredicho que la segunda se hiciera realidad como, por las expectativas generadas, se esperaba de él. Entre los que dudaban de James yo he sido, sin ninguna duda, el primero. No dudaba de que fuera a ganar en Miami, eso era lo más lógico teniendo en cuenta la calidad del equipo, sino de su evolución individual. Jamás pensé que su nivel de madurez fuera capaz de cuajar cada una de las condiciones que componen su estupenda base. Obviamente estaba equivocado.
El intenso trabajo de los disparos de media y larga distancia le ha otorgado mayor solidez en este aspecto, sin perder la explosividad y el físico prodigioso que le permite superar a cualquier defensor en las penetraciones. Es más, incluso en esto último LeBron ha progresado cuando parecía imposible. Además, ha demostrado una regularidad enorme para templar su ansia anotadora cuando el pase definitivo se ofrece como la solución más segura, sin temor a poner en riesgo su lucimiento en los lanzamientos decisivos sobre la bocina. Ahora hace todo lo que sea necesario para que su equipo venza, un hecho que no ocurría antes, cuando anteponía su figura por encima de todo lo demás.
Pero su evolución no se ha limitado sólo a lo anterior, al mismo tiempo ha afinado aún más el rebote y ha intensificado sus movimientos en la pintura, sacrificándose cuando ha sido necesario para defender a jugadores especialistas en la zona dado el gran déficit de su equipo en esta área. Del mismo modo, ha sido él quien ha tenido que enfrentarse a las rutilantes estrellas rivales para reducir su aportación. Lo más asombroso es que la sobrecarga de trabajo no ha hecho que flaqueara en ningún aspecto, todo lo contrario, ¿qué no ha hecho sobresalientemente?
James ha campeado por las pistas como un jugador celestial, algo que pocas veces se ha visto en la historia del baloncesto mundial. Las últimas referencias en conseguir un efecto parecido han sido jugadores como Shaquille O’Neal, Tim Duncan o Kobe Bryant, cuyos nombres hablan, por sí solos, de la importancia de lo que nos atañe. No en vano, ello ha valido a LeBron para ser el mejor jugador de la temporada regular y también de las Finales de la NBA, donde conquistó su anhelado primer anillo, y colgarse su segunda medalla de oro olímpica. No es sólo todo lo que ha conseguido sino cómo lo ha hecho. Un auténtico ejemplo de superación de quien, sin ser el más talentoso de la liga, se ha convertido en el mejor de todos ellos. Me alegro mucho por él; se lo merece.
Leer más...
anteriorsiguiente