Hogar dulce hogar
Ayer a plena luz del día, dos enmascarados equipados con todo tipo de protección, interrumpieron nuestro descanso entrando con gases para dispersarnos. Rociaron todas las habitaciones hasta tenernos controlados. Aunque luchamos como pudimos, muchos murieron al intentar defenderse, incluso vi con mis propios ojos como una de mis compañeras era aplastada por los ladrones, pero no pudimos evitar que ocurriera. Nos robaron no solo lo que andaban buscando sino también la vida de algunos de los nuestros. Los que sobrevivimos no tuvimos más remedio que trabajar duro para que todo volviera a la normalidad pero los robos se fueron perpetuando una y otra vez, siempre los mismos hombres armados, preparados para conseguir lo que estamos dispuestos a defender con todas nuestras armas. Pero ellos son más fuertes, tienen el control. Ojalá cesaran los robos y nos dejaran vivir en paz. No deseamos grandes lujos, ni necesitamos ir a la luna, ni creernos hechos a imagen y semejanza de Dios, no necesitamos teléfonos móviles, televisores ni ordenadores, tampoco queremos ir a la universidad, licenciarnos ni sacar un máster. No necesitamos nada de eso para sentirnos importantes. Lo que queremos y deseamos es que nos dejen vivir tranquilos…eso es lo más importante que tenemos, nuestras vidas…Aún así, al día siguiente volvieron a robarles pero esta vez no encontraron todo lo que se esperaban así que quemaron su casa…con ellos dentro. Todo este calvario, tienen que pasar las abejas explotadas por su miel. Al igual que pensamos que la vaca nos da leche, la gallina huevos y la oveja lana, siempre hemos visto la miel como un delicioso manjar que nos regalan las abejas pero no nos paramos a pensar que para ellas, al igual que para el resto de animales lo que para nosotros son productos para ellos son necesidades inherentes a sus vidas que nosotros no necesitamos. Las abejas por lo general son insectos gregarios que necesitan vivir en colonias, se reconocen las unas a las otras, incluso son reconocen facciones humanas. Se comunican con un complejo lenguaje y trabajan duro para crear la miel con la que se alimentan y construyen su casa. No son máquinas, no son autómatas. Aprenden y son inteligentes como el resto de los animales aunque a muchos les cueste creerlo y lo que es más importante, quieren evitar sucesos desagradables porque sufren con ellos. Pero para conseguir la miel los apicultores primero tienen que tener la colmena controlada, para que no escapen de las cajas donde las encierran, en muchas ocasiones amputan las alas a la reina para que no pueda huir y construir su colmena en libertad. Si la reina no puede marchar, el resto permanecerá a su lado. Para conseguir la miel, gasean o zarandean la colmena para que las abejas salgan. Que vayan tan bien equipados no es ninguna casualidad, esto es síntoma de que las abejas no quieren que se les robe y si se sienten atacadas se defienden aunque atacar les cueste la vida al deshacerse de sus aguijones o muchas de ellas mueran al ser aplastadas. Después de repetir el proceso, una vez que no son productivas se deshacen de ellas, en ocasiones quemando la colmena con ellas dentro. Al igual que cerdos, vacas, gallinas, etc, las abejas son marcadas, inseminadas artificialmente, manipuladas y transportadas con el propósito de explotarlas hasta las últimas consecuencias, la muerte. Quizás para muchos humanos, las abejas no sean más que un bicho insignificante, algo pequeño que no merece vivir pero si miras más allá de su estatura o de tu antropocentrismo, podrás ver a pequeños seres cuyas vidas son tan grandes como la tuya. Todos los animales merecen respeto y un robo es injusto, independientemente de quien sea la víctima. Quizás la condena del resto de animales es no haber nacido humanos pero ¿Eres capaz de ver más allá de la especie? Si es así, hay muchas alternativas saludables y éticas a la miel: melaza, azúcar, estevia, siropes (de arce, manzana, maíz...), zumos de frutas concentrados, extractos de malta. Como ves, las abejas necesitan su miel, nosotros no…

























