Lunes, 14 de Mayo de 2012 09:24
Rafael Torres
Se conocía el aborrecimiento del Sistema hacia el ahorro de los particulares, esa esforzada práctica que manumite y libera, en parte, al siervo, al esclavo, pero hasta ahora no se ha sabido en detalle a qué extremos había llegado esa aversión: Bankia, heredera y trasunto de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, emporio institucional de administración y custodia de los ahorros de la gente, se dedicó en los últimos años, básicamente, a fundírselos, a evaporarlos en combinaciones especulativas que tenían, sí o sí, que acabar mal. No es casual, como se ve, que la misma clase política que hoy acude en su rescate, con el poco dinero que les queda a los españoles y retrayéndolo de las necesidades básicas de educación y salud, sea la que la despeñó por las abisales quebradas del despilfarro.
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