El Chicago caballa
Todos hemos visto en televisión imágenes de robos con violencia en chalets, donde los bandidos de turno, amén de robarles, apalean a sus propietaros sin piedad alguna. Todos hemos visto eso, pero siempre nos quedaba tan lejos… Y ya no.
Después de las últimas noticias aparecidas, el miedo tiene nombre de Mafia –con mayúsculas- e imagen de pobre hombre siendo rescatado por los servicios de emergencia. Te raptan, te endiñan, te roban, y te tiran como basura y ¡en nuestro pueblo! Pero, los ejecutores, ¿quiénes son?, ¿gente de aquí? No creo, aún a sabiendas que el “ganao” que tenemos también es de cuidado. Entonces, ¿de donde salen éstos? Más parecen un “encargo de vecinos” por cuitas ajenas que otra cosa, pero claro, la Policía no es tonta…, aunque lo parezca. Y por último, queda la teoría -ya anotada- de las bandas de albanokosovares que circulan por España como si estuvieran de vacaciones pagadas por sus víctimas. Esos “hijos de puta” que se dedican al delito –literalmente- sin preocupación alguna por la victima, su edad o sus circunstancias personales, sin miramientos por el daño moral, físico o económico que producen en sus acciones.
Mi teoría: Pudieron llegar el sábado, (después de haberlo estudiado todo y concebido el plan a desarrollar), raptar al susodicho empleado de banca, obligarle a abrir las oficinas y, por ende, después de desconectar la alarma, llevarse todo lo que hubiera en la caja para, finalmente, subirlo al coche, llevarlo a García Aldave, darle la molienda pertinente y lanzarlo al barranco. Después, con total tranquilidad, volver a tomar el barco de regreso a la península y tomarse una cervecita en Marbella a la vista de otros chalecitos en cuestión, convencidos de que, al menos, tendrían 24 horas para desaparecer… pero insisto, esto es solo teoría, y las teorías -como lo sueños-, sueños son…
Al menos, lo que se dilucida después de los hechos narrados por el triste protagonista, es que el ensañamiento personal fue espantoso y quizás por ello, el miedo a pasar por los mismos “tragos” está en la calle para cualquier ciudadano de bien. Si son de aquí los torturadores en cuestión, si viven aquí, no son “angelitos” que mercadean o trapichean con pequeñas cantidades de algo... Si son capaces de hacer algo así, entonces la Policía tiene que actuar de inmediato y detenerlos lo antes posible porque de lo contrario, no será la última vez que pase algo parecido y, entonces, no tengamos otra teoría factible más que vivimos en una ciudad llamada Chicago y que la vida de un ceutí vale menos que un billete de 10 euros en manos de Al Capone.

























