La sociedad
Vivimos tiempos extraños, rodeados de demasiados chorizos, de muchos indecentes, de un sistema entendido como un negocio por quienes tenían que haberse preocupado en que el sistema siguiera funcionando. Esos chorizos, esos indecentes han terminado por extender sus comportamientos a otras esferas, dando lugar a ciertos sectores sociales que veían como papá Estado ejercía la corruptela así que ellos también querían ser corruptos. “¿Tú no mangas...? Si lo hace todo el mundo...”. La degeneración iba en cadena, los concursos eran preparados para ser adjudicados a sus amigotes mientras los medios de comunicación aplaudían la realidad denunciando sólo aquello que interesaba, dando forma a grandes grupos empresariales que han ido cayendo conforme el sistema ha entrado en la UCI. Los Ayuntamientos han seguido ese camino, las grandes constructoras, los grupos empresariales de presión, los sindicatos subvencionados... y ahora todos tienen miedo. Miedo a su futuro, miedo a saber qué tienen que decir al ciudadano, miedo al cambio... ¿Lo arreglamos con cuatro recortes y un rescate europeo? La solución no es esa. ¿Está la sociedad preparada para saltar, para pedir y vivir esa revolución más allá del perfil del facebook o de unas sentadas en la plaza mayor controladas por poderes ajenos? Yo no tengo ya ni respuestas.























