Promesas...y nada más
En menos de 24 horas, y ante la perplejidad de la cúpula de los populares, el propio González Pons tuvo que enmendarse a sí mismo justificando, ahora, que el PP, ni promete, ni asegura que esa cifra de creación de empleo vaya a ser posible.
Con este tipo de anuncios, el partido que lidera Mariano Rajoy deja en evidencia su credibilidad prometiendo lo que no puede cumplir.
Esta vez fue Pons, pero no nos olvidemos que fue el propio Rajoy quien dijo que él arreglaba la economía en dos años, para luego declarar que no tiene varitas mágicas que nos saquen de la crisis, aunque esto último no hace falta que lo diga, ya que lo hemos podido comprobar en estos años de “no-oposición” del candidato del PP.
Los de Génova vuelve a las andadas con un nuevo ejercicio de cinismo y demagogia. Por un lado, prometen la creación de millones de empleos, mientras lo que practican donde gobiernan son tijeretazos que dejan paro y desempleo. Como ejemplos, los recortes en educación y sanidad que el PP está llevando a cabo allí donde gobierna.
Juegan con las ilusiones y la desesperación de quienes sufren el drama del desempleo, en lo que denota una falta de escrúpulos políticos y demuestra que, para el PP, todo vale por un voto. Es un insulto a la inteligencia de los españoles, que conocen que con la coyuntura económica actual, la creación de empleo depende de algo más que de la voluntad de Mariano Rajoy.Hay que recordar que las recetas del PP para crear empleo son que “te formes, estudies y tengas mucha vida”. Así desgranaba el líder del PP su fórmula para la creación de empleo en una de sus cadenas favoritas el pasado mes de febrero.
Los españoles estamos esperando a que el PP nos explique cómo se logra el círculo virtuoso que persigue Rajoy; bajar impuestos, mientras se recauda más; crear 3´5 millones de empleos, mientras se despide funcionarios; no recortar el Estado del bienestar, mientras se mete la tijera en sanidad, educación y dependencia.
Veremos lo que nos depara el futuro, si seguimos avanzando en la recuperación económica sin acabar con los avances sociales, o si nos toca sufrir los tijerazos que ya se están llevando a cabo en varias Comunidades Autónomas y que, por el bien de todos y todas, esperemos que no se sigan sucediendo.

























