Edición del Domingo, 05-Feb-12

  • Álvaro Cordón
Estas en: Blogs Álvaro Cordón

Alvaro Condon

ETA acaba de decir que declara: el final de “la confrontación armada”

Las víctimas inocentes nunca esperaron a sus verdugos apostados en algún quicio, ni les prepararon bombas trampas, ni tuvieron asustados a sus hijos, ni escondieron su rostro, ni tan siquiera pidieron venganza, sólo pidieron justicia.
Leer más...

Constitución, sólo cuando conviene

Mientras la gran mayoría de españoles cumplimos con los requisitos que marca la Constitución, hay una serie de privilegiados que la defienden o la ignoran según la conveniencia de cada momento.  
Leer más...

La Realidad

Los llamados indignados se manifestaron con la excusa de que se iba a gastar dinero público para subvencionar a las JMJ.
Leer más...

Error progresistal

¡Menuda tienen liada algunas personas con la celebración de las JMJ! ¡Incluso se van a manifestar para expresar su rechazo a la misma!. ¡Con qué celo miran por el dinero que, temen, le pueda costar a las arcas públicas esta visita! Se sienten superiores en honestidad y autoridad moral frente a ese evento en el que la juventud tendrá el principal protagonismo, y además enjuician y dictan su veredicto.
Leer más...

En Moguer

En Moguer, remanso, fuego de soles,
un día tal de veintitrés de diciembre,
sonando campanas de medianoche,
cuando la espiga y la jara se han ido,
y duermen los cantos de ruiseñores,
viene a nacer Juan ramón Jiménez,
en un silencio de nocturnos campos
y quedos ojos de mirada verde.
Su hogar en Ribera, junto a Las Flores,
-¡casa tan querida en la villa blanca!-
cobijo del jardín de sus amores,
su patio de paredes encaladas;
jugando con las brisas en el aire,
ponía: azules, amarillos, malvas,
en el escenario de un cielo cuajo,
de albos luceros y lunas de plata.
Sensible cantos de bellos paisajes,
mogareño inmortal de poética alma;
en Mazagón, marinero de orillas,
soñador de tempranas levedades;
tú, viajero de largos horizontes,
llenaste de sal, de auroras y mares,
corazones de tu tierra y otros sitios,
meciendo la tristeza en soledades.
Un surgir desataado de volcanes,
te desterró al éxodo, al exilio,
cubriendo tu tiempo de mundos nuevos:
Washington, Cuba, Miami, Puerto Rico;
entu conjunción: despedida y gloria,
aromas de vino y trigo limpio,
laureles, Nobel, adiós a Zenobia;
después, tu huída de amor hacia el Olimpo.
Pintaste, con luz de arcoiris los puentes;
rimas, sombras, estíos, poemas abiertos,
el trote de Platero entre nubes;
tu voz de poeta, de ecos en revuelos,
dejó idilios prendidos en las rejas,
y dulces besos en portales viejos;
cual pájaros líricos, tus palabras
desbordan de poesía los universos.
Leer más...

La Pluma

Ayer, sobre mi mesa, encontré la pesadez del tiempo... esa pesadez monótona, que los relojes de arena deshoran en los recuerdos.
Las realidades, quedan aparcadas;
los nuevos pregoneros, proscritos;
en el cajón del invierno,
tres mil papeles escritos.
La pluma trazó su ritmo,
en un marasmo de aconteceres diversos:
malos, algunos de ellos;
otros, casualmente, imprevistos;
también los hubo... buenos,
indiferentes, festivos,
próximos, apasionados,
y, a veces...
incluso, sin sentido.
Quedan fechas que no se olvidan...
sea, por demasiado amargas,
o, por ser luces de vida,
o recuperar un sueño...
alejado en los días,
evocando una mirada...
Las palabras se desvanecen...
en la etérea existencia,
¡tan efímera!,
¡tan casquivana!,
¡tan de indolencia!
¡tan soñadora de nadas!
Las palabras se pierden,
rompiendo el frío de la escarcha.
Es difícil escribir...
casi imposible...
cuando acucia la prisa,
y las ideas revolotean inquietas,
locuelas, imprecisas;
como hojas aireadas a barlovento,
como viraje de timón,
como velero a la deriva,
navegando a trasaire...
al cero de los momentos.

EL  LÍMITE  DE  LOS  LATIDOS.                                

La arena es el límite de los latidos...
y los reflejos lunares;
su tez de rubio desierto,
se ha de trocar en sombra parda...
al abrazarla la noche.
Merodea la calma...
entre la tierra y el mar,
vislumbrando horizontes que se pierden
en la profunda oscuridad de las aguas.
Al borde, la ciudad pausada,
lindando el camino festonado,
su paseo de farolas encendidas,
el rodar de los coches en paralelo,
las viviendas de los bloques, las palmeras.
En el fondo, las luces de los barcos,
en un balanceo continuo...
sobre el crepúsculo negro.
Al compás de la benévola brisa,
como una alfombra de burbujas rotas,
las inagotables ondas rizadas...
se deslizan, irisando la bahía.
El silencio se extiende inconcreto,
rozando los sueños, que se duermen...
en el aire que levantan los vuelos...
de las altivas gaviotas azules.
Un sosiego de contrapié redondo
se alza en la majestad del cielo,
cerrando los últimos resquicios
de la pasada claridad de la tarde.
Desde la oteidad de la alta ventana,
la imaginación de abiertos ojos,
deja su queda mirada...
en la bella realidad que le circunda.
Leer más...

Sosiego

En el tiempo de sosiego,
un mirar de atardeceres,
se alza desde la orilla...
con los párpados de ensueños,
como cadencias de rosas;
con las pestañas de versos,
como ritmos de mimosas.

En un rincón de aguacates,
en un punto de esmeraldas,
esperando está la noche...
con arrebatos de soles
como frutas escarlatas,
con esperanzas de lunas
como alboradas de plata.

En un momento redondo,
en el centro del espacio,
asoma la etereidad
con sonata de bolero,
como balada de invierno;
con los ojos entreabiertos,
como barca en varadero.
Leer más...

Se nos ha ido

Se nos ha ido, recientemente, Eladio Algarra, un poeta, un constructor de palabras; esas que visitan las auroras, que dejan que salgan del corazón los secretos que nunca se dicen, que permiten que los pensamientos se muevan como hojas en otoño, que abren lo íntimo de quienes se atreven a escribir: por sentimiento, por sensibilidad, por amor al mundo que les acoge.
Leer más...

Fácil pero…imposible

Nunca una contradicción resultó tan real, ni una paradoja pareció tan paradójica en sí misma. A veces la vida nos presenta imposibles que, a simple vista, pueden parecernos fácilmente posibles.  
Leer más...

Japón y Gadafi

El mundo anda revuelto, y gran parte de sus habitantes miran con ojos expectantes la gravedad de lo acontecido a Japón, azotado por enormes terremotos y alcanzado por un tsunami devastador, al tiempo que observa, incrédulo, las revueltas sociales en algunos países árabes, concretamente, Libia.
Leer más...

Drogadicción de menores

Se acaba de cumplir un siglo Hablar de drogas dentro del ámbito educativo, cuando
Leer más...
anteriorsiguiente